HISTORIA
Plasencia es unaciudad con una historia muy rica, marcada por su importancia estratégica, militar, religiosa y cultural desde la Edad Media.
Fue fundada en 1186 por el rey Alfonso VIII de Castilla con la intención de consolidar el control en la frontera norte de Extremadura durante la Reconquista. Desde sus orígenes recibió privilegios importantes, reflejados en su lema en latín "Ut placeat Deo et hominibus" ("Para el placer de Dios y de los Hombres"), lo que le otorgó un carácter de ciudad real y peivilegiada.
Poco después, en 1189, el papa Clemente III concedió la creación de la sede episcopal, consoidando su importancia religiosa. En ese mismo contexto, la ciudad se fortificó con una muralla de gran envergadura, reforzada con torres y defensas, y llegó a contar con un alcázar ya desaparecido.
Durante la Edad edia, Plasencia tuvo un papel activo en campañas militares de la Reconquista, participando en batallas clave como las Navas de Tolosa o la toma de ciudades andaluíses como Baeza y Sevilla.
En el siglo XV vivió tensiones políticas y pérdida temporal de su autonomía al pasar al señorío de los Zúñiga, aunque recuperó su libertad en 1488 cuando los Reyes Católicos juraron respetar sus fueros.
Entre los siglos XVI y XVII alcanzó su máximo esplendor, con un importante desarrollo arquitectónico y cultural: la constitución de la Catedral Nueva, palacios nobiliarios, el acueducto y la creación de instituciones educativas ligadas a órdenes religiosas como dominios y jesuitas. También tuvo un papel destacado en la expansión hacia América.
Ya en época contemporánea, en 1901, la reina María le otorgó el título de "Muy Benéfica" por su ayuda humanitaria a soldados repatriados de la Guerra de Cuba.
En conjunto, la historia de Plasencia refleja una ciudad estratégica, religiosa y culturalmente influyente, con su patrimonio notable que aún hoy define su identidad.
